Concerto Semana Santa – 24 de marzo de 2018

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En Memoria de Diego y Ñito


“Este arte calma la mente humana cuando está agitada; la vigoriza cuando está lánguida; la levanta cuando caída; él nos transporta de las cosas terrestres y caducas a las divinas y perpetuas, pues los cielos giran con cierto musical orden y consonancia, y al compás del movimiento de los cielos, tan variado y constante, muévese también cuanto está debajo de los cielos; mas un movimiento perpetuo y variado con uniformidad de ningún modo puede existir, ni siquiera concebirse, sin una armonía, de lo que resulta que existe cierta fuerza musical que armoniza y suaviza el universo mundo […]”

Francisco Guerrero


Gli Appassionati presenta su concierto de música sacra que se celebrará en la Concatedral de Vigo (La Colegiata) el próximo 24 de marzo, sábado, a las 20:30. Al igual que el año pasado, el concierto se lo dedicaremos con todo nuestro cariño a la memoria de Diego y Ñito, ciclistas fallecidos en el accidente de A Guarda hace dos años, y amigos del coro.

Abordaremos un repertorio sacro de diferentes períodos, y contaremos con el acompañamiento instrumental de órgano y de saxofón en ciertas piezas. Una apuesta atrevida pero al mismo tiempo respetuosa con el periodo de Cuaresma en el que nos encontramos.

Nos complace compartir tan espléndido espacio donde resonarán cantos polifónicos, libres y ligeros, que alcanzaron notorio realce en el movimiento musical de la Contrarreforma. El siglo XVI, caracterizado por la evolución técnica y estética de la polifonía desarrollada por compositores flamencos en el siglo anterior, usa los tonos o “modos” propios del gregoriano aún cuando se camina claramente hacia el sistema tonal, que quedará fijado durante el Barroco, período donde aparecen tres nuevos géneros musicales: la ópera, la cantata y el oratorio.

Presentaremos obras donde la contemplación religiosa se opuso al movimiento coral protestante que mantenía un carácter esencialmente melódico y cuya intensificación se conseguía poniendo en el tiple la melodía principal, confiada antes al tenor, participando así todo el pueblo en las funciones cantadas del culto religioso.

El siglo XX tan conflictivo, revolucionario y decepcionante se caracteriza por la irrupción de varios “ismos” que se tornarán despóticos. La libertad del individuo se convierte en el culmen buscado  utilizando instrumentos al límite de sus posibilidades sin temor a la disonancia. Pero en la década de 1950 sucede un fenómeno inusitado en el proceso creativo musical: Cage, Stockhausen, Boulez y Xenakis, entre otros, incursionan en la apertura de la forma a través de la movilidad o variabilidad. Abandonan la noción clásica de forma fija para explorar la apertura. Aún cuando la música no es la primera de las artes que adopta la apertura de la forma, influenciada por la literatura descubrimos, por ejemplo, que Boulez musicaliza la obra literaria de Mallarmé; Cage, los textos de Joyce y Earle Brown, con creaciones plásticas de Calder.

Os animamos a recorrer siglos de música coral donde la riqueza de invención, la severidad de la forma, la elevación del sentimiento, la altura del pensamiento o la profundidad emotiva renacentistas comparten camino con el vigor, el colorido y la fuerza expresiva  de obras con forma arquitectónica original compuestas en uno de los siglos de mayor experimentación musical.

Cándido Pino Lago